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Si están monitoreando una actividad sísmica, midiendo la calidad del
agua o analizando los usos de la energía, por ejemplo, los estudiantes
descubren cómo la tecnología los ayuda a darles sentido a los datos.
| Ficha técnica |
| Tema: |
Darles sentido a los datos |
| Nivel(es): |
6 - 8 |
| Materia: |
Ciencias |
| Tecnología: |
Herramientas en línea |
LIMA, Perú- ¿Es posible predecir en qué parte del mundo puede ocurrir
un terremoto en el futuro? Simplemente, pregúnteles a los estudiantes del
Colegio Público 6039 Fernando Carvajal Segura. Luego de llevar a cabo una
exhaustiva investigación acerca de las placas tectónicas, la cual involucró
análisis de datos en tiempo real tomados de Internet, ahora poseen un
conocimiento más profundo de por qué, dónde y cuándo se sacude la Tierra.
Roy Santiago Rodríguez Carvajal enseña a estudiantes entre 13 y 14 años de
edad que cursan su tercer año de secundaria. El diseñó un proyecto sobre
terremotos para alcanzar varias metas, entre ellas el uso de la tecnología
como una herramienta eficaz para el aprendizaje. Según reconoce, al inicio
del proyecto, "los estudiantes sentían que la tecnología era sólo para jugar".
Conforme avanzaban en el proyecto, él vio una transformación: "Tenían un
interés creciente por buscar información. Su utilización del equipo continuó
mejorando, y ahora perciben la tecnología como una importante herramienta
para el aprendizaje".
Rodríguez lanzó el proyecto haciendo que sus estudiantes plantearan sus
propias hipótesis sobre por qué ocurren los terremotos y si existe una
relación entre éstos y los volcanes. Para probar sus teorías, accedieron
a información en tiempo real en torno a la actividad sísmica actual en
todo el mundo. La información estaba disponible, de manera gratuita, a
través de la Sociedad Geológica de Estados Unidos (U.S. Geological Society)
y el Instituto Integrado de investigaciones Sismológicas
(Incorporated Research Institute for Seismology ).
Con un mapamundi, trazaron la longitud y la latitud de los sitios activos.
Por medio del correo electrónico, les formularon preguntas a expertos e
intercambiaron observaciones con estudiantes de otras secundarias.
Luego de reunir toda esta información y marcar sus mapas, empezaron a ver
emerger patrones. "Compararon sus mapas con un mapa que indicaba las
diferentes placas tectónicas, y se dieron cuenta de que los volcanes activos
y los terremotos están localizados exactamente en el borde de las placas",
explica Rodríguez. "El conocimiento teórico incrementó la comprensión del
objeto de estudio. Las páginas web consultadas también probaron su eficacia,
con su estructura sencilla e ilustrada con gráficos y figuras animadas,
fáciles de entender".
Posteriormente, los estudiantes redactaron sus trabajos de investigación, en
los cuales compararon sus resultados con sus hipótesis originales. Su motivación
se disparó al enterarse de que compartirían sus trabajos con lectores alrededor
del mundo, a través del sitio para proyectos web denominado Placas Musicales
(del inglés Musical Plates). (Musical Plates es patrocinado por el Center for
Improved Engineering and Science Education, Stevens Institute of Technology. Otros
sitios web relacionados con este proyecto incluyen la
versión en español de Musical Plates, y la
versión en inglés).
Listos para la publicación en línea, los estudiantes de Rodríguez "se propusieron
hacer su mejor esfuerzo y emplearon las destrezas necesarias para realizar una
buena presentación", reporta el docente. A medida que se preparaban para publicar,
él observó que prestaban más atención a todo, desde el vocabulario hasta el
análisis de la información y medios visuales.
La clase de Rodríguez promedia unos 42 alumnos. "Muchos de ellos son más altos
que yo", apunta el docente con buen talante. Esboza una sonrisa cuando debe
subirse a una silla para encender el monitor de vídeo, instalado en la pared. Su
aula cuenta con cuatro computadores en red, junto a una cámara digital, un
escáner, una cámara web y otros equipos donados. Pocos estudiantes tienen acceso
a computadoras en sus hogares, aunque muchos de ellos hacen uso de los cibercafés.
Salamanca es una zona urbana de Lima, con una población cercana a los ocho millones.
A raíz del proyecto de terremotos, los estudiantes están empezando a utilizar
los cibercafés para propósitos más serios, y no sólo para entretenimiento o para
chatear en línea con amigos. Rodríguez estaba complacido cuando un estudiante le
envió por correo electrónico un enlace a un sitio con información acerca de la
historia de la actividad sísmica en Perú. "Eso fue gratificante", expresa.
Los estudiantes también toman ahora con mayor seriedad los ejercicios de
evacuación. "Comprenden que vivimos en un área muy sísmica, dado que estamos
ubicados al borde de la placa de Nazca y la placa de Suramérica". Cuando es
hora de practicar un ensayo, rápidamente evacuan el edificio de tres pisos y
se desplazan hacia las zonas de seguridad. "Su cambio de actitud es sobresaliente",
enfatiza Rodríguez, "y evidencia la importancia de efectuar proyectos como este".
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